La galería madrileña inauguró el pasado viernes 2 de diciembre la muestra Leonardo Da Vinci. El genio. El acto contó con la presencia de Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid. La exposición recoge piezas de toda la trayectoria del polifacético artista, entre las que destacan algunos de sus inventos menos conocidos.
Esperanza Aguirre ante uno de los inventos de Leonardo Da Vinci. (noticias.Terra.es)
Vídeo sobre la gran acogida de la exposición “Da Vinci. El Genio” por parte del público. (Europapress). Duración: 01:22.
A lo largo de 19 salas, y a través de maquetas de inventos, dibujos, manuscritos y bocetos, la muestra repasa la vida de Da Vinci. Ésta se divide en dos espacios expositivos. El primero está dedicado a su faceta de ingeniero e inventor; mientras que el segundo se ocupa de su actividad como pintor.
En la primera sala, el visitante puede contemplar más de 60 réplicas de máquinas y artefactos diseñados por el artista. Desde la aeronáutica hasta las máquinas relacionadas con el agua, pasando por otra de sus facetas menos conocidas: la ingeniería militar y civil. Y es que Da Vinci, en palabras de la comisaria de la exposición, era un “hombre lúcido que abrió las puertas a la modernidad”.
En la segunda parte de la exposición se puede ver el “Studiolo”, que reproduce el estudio de Da Vinci, incluyendo una selección de copias y originales de los libros de su biblioteca; cinco dibujos originales y varias reproducciones de algunos tan famosos como “El hombre de Vitruvio”; y reproducciones de algunas de sus pinturas como “La dama del armiño” o “La Virgen de las rocas”.
Por último, y en relación con el gusto de Da Vinci por la cocina, la muestra explora esta faceta desconocida del autor, de la mano del chef Sergi Arola. Así, antes de salir del recinto, los visitantes pueden probar productos típicos de Italia.
Sergi Arola junto a Esperanza Aguirre ante su "Rincón gastronómico" de la exposición.(eldigitaldemadrid.es).
La pinacoteca madrileña inauguró el pasado miércoles 23 de noviembre la exposición del artista catalán Antoni Muntadas, “Entre/Between”. El acto contó con la presencia de la Reina Doña Sofía y del propio artista. La muestra recoge obras de toda la trayectoria del autor pionero en el arte conceptual, e incluye su última realización, desarrollada expresamente para esta ocasión.
Antoni Muntadas en el Museo Reina Sofía junto a una de sus obras. (La Vanguardia).
La Reina fue la encargada de la apertura de la exhibición. Acompañada por Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura, y por Daina Augaitis, comisaria de la exposición, contempló en primicia la retrospectiva de Muntadas (Barcelona, 1942), que acudió ex profeso a la presentación. Y es que, en palabras de su comisaria, “La obra de Muntadas exige el compromiso del espectador, que no puede permanecer al margen”.
Entre/Between está formada por obras de distinto formato. Así, en ella se pueden encontrar desde publicaciones hasta performances, pasando por documentos, fotografías, videos, multimedias y otros soportes. A través de todas ellas, que “le sirven de herramienta para percibir nuestro mundo”, en palabras de Augaitis, el autor pone en cuestión determinados aspectos de nuestro tiempo, como la cultura y la política. La comisaria añade que “Su trabajo enmarca un discurso sobre los sistemas visibles e invisibles de la comunicación y del poder en una sociedad cada vez más dominada por los espectáculos de los media, el hiperconsumismo y las tecnologías en continuo avance”.
La reina Sofía, junto a la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde (a su izquierda) y la comisaria de la exposición, Daina Augaitis (a su derecha), inaugura la muestra. (Noticias.mujer.es).
El título de la exposición hace referencia a los “intersticios en lugares no delimitados donde se desarrolla su obra”, según afirmó el director del Museo, Manuel Borja-Villel. Ésta se encuentra dividida en nueve partes denominadas “cosmogonías”, “líneas de fuerza en las que se articulan las obras”, en palabras de Augaitis. Las cosmogonías recogen las principales obras que abordan el amplio trabajo de Muntadas a lo largo de las cuatro últimas décadas. Las siete primeras abarcan el tema del poder y las fuerzas político-económicas, mientras que las dos últimas y la obra realizada para esta exposición se centran en la cuestión del arte.
Entrevista a Antoni Muntadas en la que habla acerca de la exposición Entre/ Between. (Hoyesarte). Duración: 07:00.
En la primera de las constelaciones, “Microespacios”, aparecen las obras que Muntadas realizó a principios de los años setenta. En ellas el autor daba importancia a todo aquello que percibimos a través de lo ajeno a la vista, gracias al gusto, el olfato y el tacto.
En segundo lugar, en “Paisaje de los media”, se recogen proyectos del autor en los que éste ha reflexionado sobre el papel de los medios de comunicación de masas.
La tercera constelación, “Esferas de poder”, indaga en las fuerzas que se esconden tras el mundo de la política, la economía y el ámbito de la religión.
Por otro lado, “La construcción del miedo” hace referencia a los mecanismos con que esos focos de poder construyen el miedo en la población.
En “Espacios de espectáculo” Muntadas estudia la arquitectura del “estadio” como un espacio fundamental de los espectáculos contemporáneos, ya sea el deporte, el entretenimiento o la política.
Por otro lado, y en relación con la cuestión artístico-cultural, “Ámbitos de la traducción” reflexiona sobre los conceptos, los significados de las palabras y los significantes en distintas lenguas.
La última de estas partes, “Sistemas del arte”, incluye trabajos que critican las jerarquías del mundo del arte.
Siguiendo con esta última línea, Antoni Muntadas presenta “Situación 2011”, una obra en la lleva dos años trabajando, y que enlaza con el proyecto que realizó en 1988 también para el Museo Reina Sofía, “Situación 88”. En esta instalación el artista parte de la ampliación concreta del museo para ilustrar el fenómeno del incipiente crecimiento de los museos en general.
Vídeo recopilatorio de la obra de Antoni Muntadas. (hoyesarte). Duración: 03:57.
De este modo, la exposición ocupa varias áreas del Museo. El último trabajo de Muntadas se encuentra en El Edificio Nouvel, mientras que en la zona principal del Edificio Sabatini se sitúan las nueve constelaciones.
"The Board Room" (Antoni Muntadas, 1987). (artespain.com).
"The file room" (Antoni Muntadas, 1994). (artespain.com).
Antoni Muntadas, que actualmente reside y trabaja en Nueva York, fue Premio Nacional de Artes Plásticas en 2005 y Premio Velázquez en 2009. Desde que en los años setenta se iniciase en el mundo del arte a través de la pintura, está considerado como uno de los pioneros del Media Arty del arte conceptual en España; “Muntadas ha sido pionero en casi todo”, asegura Borja-Villel. Y añade: “Lo interesante de la obra de Muntadas es que no solo refleja uno de los trabajos más relevantes de nuestra época, sino toda una época”.
Entre/Between se podrá ver en las salas del Museo Reina Sofía hasta el 26 de marzo de 2012.
Para unos, arte; para otros, vandalismo; pero lo que está claro es que el Street Art está de moda. Conversamos con Jun, uno de los graffiteros más importantes de nuestro país. Nos desvela su modus operandi, sus conflictos con la policía y opina sobre Banksy y la actuación de los museos con respecto a este Arte Urbano.
Jun realizando un graffiti en un tren de Polonia. (Archivo personal).
Los que le conocen, hablan de una persona humilde pese a su importancia para el Graffiti español. Y es que detrás de su famosa firma como Jun se esconde uno de los graffiteros más veteranos de nuestro país.
Los conflictos legales nunca han sido un inconveniente. Jun, que combina desde hace años este nombre con el de “Supe” y “Epus”, comenzó a pintar cuando tenía 20 años. En la actualidad, con 36, su vida siguen siendo los espráis. Durante más de una década, la evolución de su obra hacia diferentes estilos de pintura ha sido una referencia para las nuevas generaciones.
Sin embargo, su influencia no alcanza límites en España. Así, no solo encontramos su obra en Madrid y Tarragona; Roma, Florencia y Tokio, entre otras ciudades extranjeras, también han visto su firma. Y es que allá donde viaja lo hace junto a sus latas, y Jun nunca se queda en reserva…
Hombre, vandalismo…no estás rompiendo el mobiliario, ni las ventanas. Pero yo, sinceramente, pienso que si te dedicas a hacer “tags” (firmas) dentro de los vagones, como en Nueva York antes, la gente no lo va a ver como arte, porque es en un sitio en el que no debes pintar porque es de la propiedad pública… A lo mejor ya se podría considerar más como arte si te dicen “aquí puedes pintar”. Pero siempre nos va a “tirar” más hacerlo donde no nos dejan que donde nos dejan. Para mí vandalismo es ir con palos por ahí, romper farolas…
Primera parte del documental Style Wars [ing.]. (youtube). Duración: 13:13
A propósito de la “Revolución Banksy”, ¿qué opinas tú de que el Graffiti se lleve a los museos, extrayéndolo de su contexto, la calle?
Ahora en Londres hay un pique entre Banksy [ing.] y “King Robbo” [ing.], que es un antiguo graffitero, y están un poco en contra de él los de la Old School, los más mayores. Tampoco estoy muy enterado, pero creo que hay una pequeña guerra contra él.
Entonces, ¿quizá Banksy ha roto con los principios del Graffiti?
Sí. Hombre, yo al principio no veía mal sus plantillas. Tampoco es que me guste, pero lo respeto. Cada uno puede hacer lo que quiera, aunque a la gente se le olvida que Banksy también hace algo ilegal, lo está haciendo en la calle… Si él ha aceptado ir a un museo porque le han dado mucho dinero… hombre, no lo veo bien, pero eso ya depende de la situación de cada uno.
Obra de Banksy en el Museo Bristol. (terra.es).
Pero partiendo del ejemplo de Banksy, ¿el arte urbano en general se puede alejar de lo que es la calle, lo temporal, la improvisación?
Se puede hacer para dar a conocer tu obra. Tengo amigos que lo hacen en la tienda de Montana en Madrid. Allí siempre hay exposiciones de gente. A mí me da igual que a los demás les guste lo que hago. Cuando empiezas a hacerte conocido, está en cada uno el seguir siendo uno mismo o vender tu obra por los gustos del público…
¿Crees que se tiene desde fuera una visión real de lo que es el Graffiti , o no tiene nada que ver?
La gente a lo mejor no presta atención al Graffiti a no ser que sepa un poco de lo que va esto. Porque lo ven y ya está; “Ah, pues me gusta”, “ah, pues no me gusta”. Pero ahora mismo para hacer algo aquí tienes que hacer una misión imposible, y eso no está valorado.
Hablemos de ti y de tus comienzos en el mundo del Graffiti. ¿Por qué esas tres letras, J-U-N, para denominarte?
Al principio empecé con cuatro letras, metía una “h” entre medias. Pero luego la quité. La razón es que es un poco parecido a mi nombre…
Pero también firmas con “Supe” y con “Epus”…
Sí, también. Eso ya fue un poco más adelante. A los tres o cuatro años de empezar a pintar ponía “Super Jun”. Luego de “Super” me quedé con “Supe”. Y “Epus” viene de “Supe” al revés.
Y el nombre que utilizas en cada ocasión, ¿depende del tiempo que tengas para pintar?
Sí. Para hacer esos nombres tienes que tener un poco más de tiempo, porque son más complicados. Pero precisamente me gusta por eso, porque puedo hacer cosas diferentes, no siempre lo mismo, aunque conservando mi identidad.
Supongo que en ti influyeron esos graffiteros de los que hablabas anteriormente. ¿Crees que tú también has influido en nuevas generaciones?
Eso ya no lo sé… (ríe). Puede que sí, porque si la gente va viendo tus graffitis…Sobre todo lo noto en los lugares: muchas veces me ha pasado que hay un sitio en el que nadie ha pintado y cuando me hago una pieza comienza a pintar todo el mundo.
Y eres descubridor de sitios…
Sí. A mí me gusta mucho observar, en bici, andando, en coche, o de cualquier forma…
Claro, porque el objetivo es que la pieza dure el máximo tiempo posible, ¿no es así?
Sí. Que se vea lo máximo y que dure lo máximo también.
Tu influencia, esa que admites a medias, no se limita a España. Se pueden ver piezas tuyas en lugares como Tokio o Florencia. ¿Cómo puedes compaginar esas escapadas con tu vida cotidiana? ¿Tu trabajo te lo permite?
Sí, siempre buscas tiempo. Hablo con unos amigos y planeamos algún viaje. Si estoy trabajando intento coincidir vacaciones. Es como un viaje normal, la gente se va de vacaciones a otro país o a la playa, y yo hago lo mismo pero para pintar.
O sea, ¿que siempre está en tu mente llevar contigo los espráis?
Sí. Casi siempre (ríe). También hago viajes para patinar y esos sí que no son para pintar, ya que si tengo algún problema prefiero que sea con chavales que vamos a hacer lo mismo, que involucrar a otros amigos que no tienen nada que ver… Pero aun así, siempre me llevo algunas latas.
Aparte de que si son sitios que no conoces, tampoco has podido “fichar” (vigilar) antes…
Sí, pero si vas a eso lo tienes que mirar. Pierdes un día o una noche, lo miras y luego al día siguiente lo haces.
"Jun". Mural. 2010.(Archivo personal).
¿Y cómo es una de esas noches? ¿Cómo es Jun “en faena”?
Es algo básico: lo que tienes que hacer es, de día, observar en un plano los finales de línea. Entonces, vas a mirarlo de día, sin pintura. Observas, y si has hablado con alguien que te pudiese dar alguna información, mejor. Te dicen lo que tienes que hacer, si hay cámaras o no… Cuanto más observes, mejor, más seguridad tienes. Puedes llegar, por ejemplo, a una cochera que está en el medio del campo. Tú vas, te metes dentro, lo vigilas, lo observas todo; si hay seguridad lo vas a ver, si no hay, al día siguiente vas con las latas, miras un poco para ver si no ha cambiado nada, y “te lías” a pintar.
Pero por muy seguro que lleves todo, siempre pueden surgir imprevistos. ¿Compensan realmente a un graffitero los conflictos legales para seguir insistiendo?
Eso depende de cada uno. Yo conozco a gente que ha pintado la primera noche y que por ellos mismos o por sus padres han dejado de pintar. Depende de lo que te guste, de la vocación…
"Jun". Tren Cercanías de Renfe. (Archivo personal).
Claro, porque tú empezaste alrededor de los veinte. Entonces, ya la responsabilidad era tuya, no de tus padres…
Sí. Ya te pueden coger, eres mayor de edad y es cosa tuya. Si te llega una multa tienes que pagarla.
¿Y te han llegado muchas?
Alguna…Porque la verdad es que aquí está muy difícil pintar. Si quieres hacerlo más en serio tienes que hacer algún viaje al extranjero.
¿Y por qué crees que está tan difícil aquí en España?
Quizás porque la gente de aquí es muy constante. Encuentran un sitio para pintar y lo hacen, pero no esperan un mes para que se tranquilicen las cosas y poder volver a pintar. Nunca ha estado fácil pero ahora te vas a cualquier lado y encuentras seguridad. Y aparte, es que hay mucha gente que pinta. Tienes que estar vigilando la noche entera o haciendo vigilancias entre varios.
¿Pero en otros países no ocurre lo mismo?
Hay algunos en que sí y otros en que no. Por ejemplo, en Bélgica está muy bien pintar [fran.] (vídeo. 08:23). No hay mucha seguridad. Los trenes son más antiguos…
Entonces, en una de esas ocasiones de las que me cuentas te habrá surgido alguna anécdota que suelas contar a menudo…
Bueno, en verdad me han ocurrido un montón de cosas. Una que conté también hace poco me pasó en Tokio: fuimos tres chicos de los cuales pintábamos dos. Como allí la gente deja las bicis sin candado, cogimos dos para darnos la huida. Pero todo se complicó cuando mi amigo tuvo un accidente y se le salió el hombro. Fuimos a un puesto de 24 horas de la policía. El agente llamó a los hospitales. No nos querían atender porque no nos habíamos hecho seguro médico, cosa que al parecer no tenía buena fama… Al final le hicieron una radiografía y le escayolaron, y ya se tuvo que quedar en casa.
Y después no volveríais a pintar…
(Ríe) Luego estuve mirando más sitios y me fui yo solo a pintar. Cogí otra bici y me hice una pieza. Todo bien. Pero estaba muy lejos del hotel. A la vuelta fui preguntando al que podía: primero pasé a una tienda y me hicieron un pequeño mapa; y cuando llegué a un cruce que no sabía dónde estaba pregunté a un chico y me dijo que no sabía, pero llamó a un agente para que me atendiera. Este empezó a observar la bici, y cuando enchufó con la linterna vio que tenía una matrícula. Me llevaron a comisaría y me dijeron que había robado la bici, que eso era ilegal…Me hicieron una ficha. Me echaron fotos, me recogieron un montón de huellas… Pero al final no me multaron, y hasta me dieron de cenar con una Coca-Cola. También me vieron las latas. Pero ellos se pensaron que era gas. Yo les decía que no, que era pintura.
O sea, que allí no están muy acostumbrados a esto, porque si confunden la pintura…
Es que allí no hay Graffiti. No es como Europa. En cierta zona ves pegatinas y firmas, pero no lleno de piezas como aquí. No están acostumbrados.
Entonces, ¿al final mereció la pena?
Sí, claro. Tuve mucha suerte. No me pasó nada. Luego me llevaron al hotel. Yo lo que quería era que no me relacionaran con el Graffiti, porque si te pillan no sé la multa que pueden poner. Hay veces que nos vamos a los países y no sabemos lo que nos puede pasar.
Extracto de documental sobre el Graffiti en Japón [jap. subtitulado ing.]. (vimeo). Duración: 03:23.
Pero ahí está la gracia, ¿no?
Sí, pero si hay algún país en el que es muy dura la ley, es mejor no ir, porque entonces es cuando no te compensa. En un país como Italia, si te pillan (por experiencia de otras personas) te dejan cinco o diez horas como mucho. En Madrid te pasa eso y te investigan para ver quién eres, para ver lo que tienes…
Vídeo sobre el Graffiti en Roma [fra.]. (vimeo). Duración: 02:26.
Te investigan, pero en realidad no lo hacen bien…porque cuando te pillan pintando y ven un “Jun”, te podrían asociar con el resto de piezas con el mismo nombre…
Sí, pero no está tan bien organizado. Porque aquí que yo sepa no hay una policía antigraffiti, a lo mejor hay algún equipo por ahí…
Pero a ti no te han encontrado todavía…
De momento no (ríe). Hombre, hace unos años, nos metimos en un sitio en el que no había alarmas ni cámaras, solamente un (guardia) jurado en una caseta. Salió todo bien. Pero a los pocos días me llamaron de Comisaría. Pregunté que “por qué era eso”. Tenían antecedentes. Sabían más o menos que era yo pero no podían demostrarlo. Yo dije lo que tenía que decir: que no conoces a nadie, que no sabes nada… Me enseñaron la foto, una foto que ya me gustaría a mí tenerla…
Es decir, que eso ha sido lo más controvertido que has tenido. ¿O no?
Sí. Más o menos de lo último, sí. Volví al tiempo para saber qué pasaba, si iría a juicio o no. El detective me dijo “si nos ayudas te vamos a bajar la pena”, vamos, lo típico.
Y después de todas esas experiencias, si tuvieses que resumir lo que es para ti el Graffiti, ¿cómo lo harías?
Eso es difícil de definir; tienes que vivirlo…Para mí es algo muy importante. Son cosas buenas, cosas malas…, hombre, más buenas que malas. Porque haces un viaje, te traes las fotos, y eso es lo que más te motiva. Pero luego quieres más, y luego más…
Es decir, que engancha
Sí, engancha, aunque luego se va quitando con el tiempo. Tampoco hay mucha gente de mi edad que siga pintando tanto, y eso a mí me gusta: tener unos años más y ver a las generaciones que vienen…
Y por qué se va dejando, ¿por la edad?
Sí, por la edad y porque te vas atando a cosas. Yo porque no tengo novia y puedo seguir un poco más. Ahora mismo no estoy trabajando, me puedo dar algún viajecillo… Si no tienes familia o novia puedes seguir haciendo el zángano un poco.
Claro, porque cuando se tienen hijos es distinto.
Hombre, para mí, si tienes una familia con hijos no te puedes estar arriesgando pintando trenes.
Es decir, que es el tema de la legalidad.
Claro. Justo. Hay mucha gente que lo que quiere es como una enfermedad: estar en cada país y pintar cada mes. Y eso, en verdad me gusta porque hay modelos diferentes de trenes, pero tampoco me voy a volver loco por una foto y que me puedan coger. Quieras que no, yo también soy un poco “cagón” a veces.
Y volviendo a lo que te preguntaba de qué es para ti el Graffiti…, antes de la grabación me decías que no era algo que a la gente le parezca bonito…
Hombre, cuando ves una pieza con la que has estado media hora, por la mañana, con el sol… a mí me parece increíble; eso es lo más bonito que hay. Pero a lo mejor para la gente es como guarrearlo. Hombre, para la empresa nunca va a ser bonito un graffiti en un tren. Pero eso depende también del tiempo que tengas para dedicarle, porque si tienes una hora, puedes hacerlo mejor. Pero luego también hay veces que tienes que parar el tren para pintar solo cinco minutos, y lo que haces es pintarlo todo, llenarlo de plata y negro.
"Jun". Cierre en plata. Salou (Tarragona). 2010. (Archivo personal).
En el campo de los trenes, lógicamente no, pero hay muchas empresas que contratan a graffiteros para pintar muros. ¿Tú qué opinas de eso? ¿Has cobrado alguna vez por pintar?
Es que eso es otra vertiente. Yo no lo veo mal. A mí me sale un currillo de eso y siempre está bien, y hasta me podría ganar la vida con ello… Pero no es algo que sea graffiti, graffiti; lo veo más para ganar algunas pelas, algunos botes. Hombre, si te dejan hacer la pieza con tu nombre en un cierre es distinto. Yo lo pedía a veces, pero no es tan fácil. Normalmente te dicen “tiene que ser algo referente a esto”, y aceptarlo ya depende de cada uno.
Claro. De si te vendes más o menos, ¿no?
Sí. Eso, si te gusta mucho pintar muros, sí lo haces. O si ves que te compensa porque te dan pintura… A mí si me sale algo así, bien, pero tampoco estoy todos los días buscando cierres (de locales) para pintar. Yo me lo paso mejor haciendo un plata (piezas en plata), yéndome por ahí… Pero no lo veo mal. Y si la razón es que puedes poner tu nombre, siempre está bien darte una vuelta por ahí y ver la pieza de alguien…
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Pero Jun, aunque se muestra tolerante con respecto a otros artistas urbanos, parece tener unos principios claros. Puede que nunca se le vea en uno de esos cierres o en las exposiciones que menciona, y que, por el contrario, su obra siga siendo igual de efímera. Pero lo que sí que permanecerá es cada una de las fotografías de esa colección de la que el graffitero se siente tan orgulloso, y que tantas historias guardan detrás.
ANEXOS
Documental sobre los inicios del Graffiti en España (parte 1). (youtube). Duración: 02:29.
Tráiler de la película Exit Through The Gift Shop, sobre el graffitero Banksy [ing.]. (youtube). Duración: 05:15.
Con motivo de la exposición El Hermitage en el Prado, nos trasladamos a la Rusia de los zares y viajamos por la muestra de la pinacoteca soviética instalada en Madrid.
Museo del Hermitage. (urbanity.es).
Desde que en 1764 Catalina La Grande comenzase a comprar obras de arte, la colección de The State Hermitage Museum[ing.] no ha parado de crecer. Por decisión de Nicolás I el museo ruso fue abierto al público por primera vez en 1852. Sin embargo, no fue hasta la caída de los zares durante la Revolución Bolchevique de 1917 cuando la pinacoteca se nacionalizó completamente.
Su historia está unida a la del Palacio de Invierno, ya que el Hermitage es en realidad un conjunto de edificios anexos al palacio. La construcción, por tanto, posee una doble faceta: la de palacio y museo al mismo tiempo. Sin embargo, el Hermitage no se diferencia tanto del Museo del Prado, ya que ambos comparten su origen en los gustos reales y la vinculación con la historia de su país; “Es uno de los grandes museos enciclopédicos universales, aunque dentro, en su seno, está la historia de Rusia. En eso se parece al Prado, que no deja de reflejar la historia de nuestro país”, afirma Miguel Zugaza (vídeo. 02:01), Director del Museo del Prado.
Ese es el objetivo que destacan muchos de los responsables de la exposición comisariada por el director del museo ruso, Mikhail Piotrovsky, “mostrar un museo dentro de otro”, por lo que ahora las salas de exposición temporal del Prado se convierten en un pequeño Hermitage. “Condensarlo en una serie de ejemplos maravillosos de su colección y que sea verosímil, que tengas la sensación de conocer el Hermitage, es el reto fundamental que nos ha movido”, añade Zugaza.
Vídeo de la exposición El Hermitage en el Prado. (museodelprado). Duración: 15:26.
Y es que el experimento ya fue probado el pasado mes de febrero en San Petersburgo, cuando se trasladaron unas setenta obras del Prado. El Prado en el Hermitagefue la primera parte de un convenio que “ha batido todos los records, alcanzando los 630.000 visitantes”, asegura Slava Savvateer (vídeo 14:41), Conservador Jefe del Hermitage. La segunda exposición, patrocinada por la Fundación BBVA, espera cosechar el mismo éxito que su predecesora, hecho que seguramente ha contribuido a la renovación de la colaboración entre la pinacoteca y el banco (vídeo 01:21).
“Cuando hicimos nuestra exposición en el Hermitage era como resumir el Quijote en pocas páginas. Pues en este caso tratar de resumir el Hermitage en el Prado a través de estas piezas es como tratar de convertir Guerra y Paz en un cuento”, declara Zugaza. El director también añade que si tuviese que traer alguna de las obras maestras de la pinacoteca rusa que nunca abandonan su museo elegiría “Un cuadro maravilloso de este museo, El hijo pródigo de Rembrandt, pero hay que ir a San Petersburgo a disfrutarlo”. Por el contrario, el director de la pinacoteca rusa, Mijaíl Piotrovsky, señala que “Cualquier persona escogería Las Meninas de Velázquez”.
"El hijo pródigo". (Rembrandt, 1966) (culturageneral.net).
"Las Meninas", "La Familia de Felipe IV" (Velázquez, 1656). (museodelprado.es).
Así, fruto del coleccionismo de los zares y de las colecciones privadas de vanguardia del siglo XX, el Hermitage se ha hecho con algunas de las muestras más importantes del arte holandés, italiano, e incluso español. De este modo, los nombres de los grandes maestros han ocupado ya la primera planta del Prado: Rembrandt, Caravaggio, Tiziano, Veronés, Ribera y El Greco son algunos de ellos. No obstante, sus colecciones abarcan desde el Egipto de los faraones hasta la pintura de Matisse y Picasso. Así, la mayor muestra que ha salido del Hermitage no se limita a obras pictóricas, a partir de mañana también podrán verse bocetos, piezas de arqueología, esculturas, trajes y joyas.
Foto de presentación de la exposición con el cuadro "El Tañedor de Laúd" (Caravaggio, 1595). (tiendaprado).
Entre los clásicos de los grandes maestros destacan el Tañedor de Laúd (1595) de Caravaggio, imagen que ha sido utilizada como emblema de la exposición; El almuerzo (1617) de Velázquez o el San Sebastián (1628) de Ribera. Entre los ejemplos de las colecciones de pintura de vanguardia destacan los lienzos de Monet, Cézanne, Renoir, Gauguin y Matisse, representantes todos ellos del movimiento impresionista. La exposición mostrará, además, cuadros de Picasso, quien para la experta en arte Carmen Giménez, es “el gran artista del siglo XX”, entre los que destaca su Bebedora de absenta (1901). Por último, completarán la selección dos obras de la vanguardia abstracta, la Composición VI (1913) de Kandinsky y el controvertido Cuadrado negro (1932) de Malevich.
"Bebedora de absenta" (Pablo Picasso, 1901), obra de la exposición "El Hermitage en el Prado" (elpais.com).
"Pedro I" (réplica de Enrico Belli, mediados siglo XIX). (museodelprado.es).
Entre las piezas arqueológicas llaman la atención especialmente el Broche de cinturón con ataque de un monstruo a un caballo (ss. IV a III a. C), el Peine con escena de batalla (ss V a IV a. C) y las joyas de origen griego.
"La Magdalena Penitente" (Antonio Canova, 1809), obra de la exposición "El Hermitage en el Prado" (noticias.mujer.es).
Entre los trajes de Corte de la muestra destaca el virtuoso Vestido deCortesano de Ceremonia (s. XIX) y el Uniforme de general de guardia de Corps (1816-1855).
Todas estas obras han sido presentadas esta misma mañana durante la inauguración realizada por la Reina Sofía, que ha estado acompañada por el citado director del Museo del Prado, Miguel Zugaza; el director adjunto del State Hermitage Museum, Georgy Vilinbakhov; y el co-comisario de la muestra, Gabriele Finaldi. Desde mañana y en adelante la palabra la tomarán los futuros interesados que se dirijan al Museo del Prado, ¿o deberíamos decir “Museo Hermitage”?
ANEXOS
Vídeo de la presentación de la exposición (FundaciónBBVA). Duración: 00:58.
Vídeo “El Prado en el Hermitage” (primera parte) (TVE). Duración: 10:59.
El pasado miércoles tuvo lugar la segunda convocatoria del Ciclo cultural “La máquina del tiempo”, celebrada en La Obra SocialdeCaja Madriddel municipio madrileño. Gracias a ella nos trasladamos hasta los inicios del siglo XX acompañados en directo por la guitarra española de Daniel Escario.
Cartel original de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, 1929.
Víctor Berlín, no muy sorprendido por la aún escasa cantidad de asistentes, tuvo la oportunidad de presentar el encuentro. Y es que las actividades de la Obra Social organizadas por Caja Madrid en Aranjuez cuentan con un reducido público fijo; “Es (Aranjuez) una ciudad de muchos habitantes, pero apenas existe publicidad y la gente no se entera de estas cosas. No obstante, se empieza a notar una mayor asistencia, sobre todo por parte del público joven”, declara Víctor para Mosaico Digital al final del evento. Así que semana tras semana, solo unos pocos afortunados se percatan del cartel fijado en la puerta del edificio y acuden a las citas de las siete y media.
Esta semana varias decenas de personas, la mayor parte señores mayores, salvo algún matrimonio con hijos y tres parejas jóvenes que acudieron en conjunto, disfrutaron de un archivo visual de inicios del siglo XX. Las imágenes, cedidas por la Filmoteca Española, nos acercaron algunas curiosas estampas de la España inmediatamente anterior a la Guerra Civil.
La muestra estuvo dividida en dos partes de media hora de duración, separadas entre sí por una breve pausa en la que se aprovechó para cambiar la película. La primera recogía imágenes documentales de la inauguración por parte de Alfonso XIII de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, de 1929. En ella, además, pudimos observar al dictador Miguel Primo de Rivera realizando un discurso de inauguración, tan solo unos meses antes de su fallecimiento en marzo de 1930. Se dio especial importancia a los distintos pabellones de los participantes de la exposición, como el Pabellón de Marruecos, el de Portugal y el de Brasil. En las imágenes en movimiento pudimos apreciar las diferentes arquitecturas de los edificios; “Se aprecia un gran eclecticismo”, afirmaba Jesús Javier Rico, arquitecto que acudió como público y que intervino al final del encuentro.
La segunda pieza, “Estampas”, estaba dividida a su vez en dos películas. La primera de ellas recogía imágenes de una expedición que las Misiones Pedagógicas llevaron a cabo por remotas localidades de la geografía española en 1932. En ellas apreciamos las reacciones de alegría de la gente de los pueblos al ver llegar por unas carreteras imposibles los carros de “la Misión”. Resultaron curiosas también las reacciones de los niños de principios de siglo ante las imágenes de unos antiquísimos proyectores, a juzgar por los comentarios del auditorio. No obstante, también hubo hueco para mostrar la otra cara de la moneda: la de “los humildes”, los campesinos que trabajaban el campo en las más duras condiciones.
Por otro lado, en la segunda parte, “Vibración de Granada”, tuvimos la oportunidad de visitar Granada, y más concretamente La Alhambra, a través de una filmación de 1935 realizada por José Val del Omar. En ella se puso de manifiesto el talento artístico de su creador, a través de unas imágenes muy detallistas en las que Val del Omar dio primacía al elemento del agua, siguiendo su curso por las diferentes dependencias del palacio.
Y todo ello acompañado de la guitarra flamenca del aficionado Daniel Escario Jover. Él mismo fue el que seleccionó un repertorio basado en temas de Isaac Albéniz y Manuel de Falla. Lo curioso fue observar la conseguida coordinación entre las imágenes documentales y las notas musicales. Pese a la complejidad del asunto, Escario logró esa coherencia entre imagen y música jugando con el ritmo y los contrastes de los acordes, lo que provocó algunas risas de asombro en los momentos de mayor complicación.
Se trata de la segunda ocasión en la que la Obra Social de Aranjuez apuesta por el ciclo “La máquina del tiempo”, ya que se inauguró el pasado mes de septiembre con motivo del periodo otoñal. En la sesión anterior se pudieron contemplar imágenes de Nueva York de principios del siglo XX, acompañadas por un trío de viento. La próxima cita de noviembre se subtitula “La danza en el cine”, y en esta ocasión será un piano el que guíe las imágenes para todos los interesados por este retazo de la historia del arte del pasado siglo.
El pasado viernes se inauguró una exposición del pintor holandés, a la que acudió él mismo. Durante la conferencia de presentación en el Museo Reina Sofía, nos acercamos a la figura del artista y descubrimos todos los detalles de su obra.
"Alzumeazume", René Daniëls. (revistadearte.com).
A las siete y veinte minutos de la tarde el auditorio 200 se presentaba aún vacío. Pronto, cuando se abrieron las puertas del Edificio Nouvel comenzaron a entrar los primeros interesados por el artista holandés (Eindhoven, 1950) y su recopilación de obras René Daniëls. Una exposición es siempre parte de un todo mayor. La conferencia, que dio comienzo a las siete y media, contó con la presencia de Roland Groenenboom, comisario de la exposición; y un emocionado Dominic van den Boogerd, crítico de arte especialista en su obra, pero también alumno y amigo de Daniëls.
Y es que, en palabras de Groenenboom, Madrid tiene la oportunidad de acoger ahora la “mayor retrospectiva hasta la fecha del artista holandés”. En ella se recoge una amplia selección de pinturas, pero también numerosos dibujos, esbozos, cuadernos y notas que se encontraban en el estudio del pintor en 1987, cuando sufrió un derrame cerebral que le impidió continuar con su profesión hasta casi veinte años después. Estos materiales fueron conservados desde aquel momento por la Fundación que lleva su nombre, y hoy se pueden ver en nuestro país, al igual que algunas de las obras que René ha realizado desde su reincorporación en el año 2006.
Groenenboom, cuya intervención tuvimos que continuar siguiendo a través de un audífono, llevó a cabo una breve presentación del artista antes de dar paso a la conferencia de Dominic van den Boogerd. En ella el crítico hizo un recorrido por las diferentes etapas de la obra de Daniëls y concluyó con la influencia que el artista ha tenido sobre las nuevas generaciones de pintores, la mayoría de ellos de la República Democrática alemana, y que entraron en contacto con el autor a través de catálogos.
Todo comenzó a finales de los años 80, en plena era del punk, del new wave, del “hazlo tú mismo”. En una época en la que la pintura holandesa era muy figurista, Daniëls hizo de ella algo aventurado, inteligente. Van den Boogerd recuerda al autor en esa época “siempre acompañado de un vaso de vino y analgésicos”.
Son los años de los discos de vinilo, los libros, el gramófono y las cámaras oscuras, medios de registro del arte que constituyen su principal iconografía en aquel entonces. Daniëls es un gran amante de la música (hecho que le llevó a grabar a varios grupos como Lou Reed[ing.], Talking Heads[ing.], o Sex Pistols[ing.] a finales de los 70), el cine y la literatura. Y es que “esa energía de la música pop y del punk será la que manifestará en su pintura”.
A esta etapa pertenecen algunas de sus obras más famosas, entre las que se encuentran las dos versiones de La musa venal (La muse vénale, 1979, Van Abbemuseum), en las que aparecen una pareja de cisnes o de mejillones, según el cuadro. Y es que muchos de los motivos de la obra de Daniëls reaparecen cambiando ligeramente su significado. Inicia aquí el autor su gusto por la ambigüedad, la ironía, los dobles significados, cuyo sentido debe ser desvelado por el público.
"La musa venal" (La muse vénale, 1979) (revistadearte.com).
"La casa" (Het Huis, 1986). (architectureweek.com).
A principios de la década de los 80 comienza a emplear capas de pintura transparente en sus cuadros. Estas obras resultan especialmente enigmáticas, ya que parece que el autor invita al espectador a sacar su propia interpretación de ellas. En palabras de Dominic, se da en ellos la “existencia simultánea de dos cuadros diferentes: algo que se muestra ante nuestros ojos y algo que está oculto”. Y es que en las composiciones de Daniëls tan importante es aquello que se ve como lo que se oculta a nuestra mirada. A partir de ahora, este recurso será muy frecuente en su obra.
Más adelante, entre 1985 y 1987 aparece un nuevo motivo en sus cuadros: una exposición flotando en el mar. En ellos, en los que ésta adquiere una forma parecida a la de una pajarita, la arquitectura se trata desde un punto de vista pictórico. Y es que parece que este peculiar símbolo, que ayudó al artista a “formular una nueva postura respecto a su pintura”, se inspira en las ferias de arte, un fenómeno poco común entonces. Estaba interesado en la forma en que se presentaban las obras en ellas. El propio Museo Velázquez hace un homenaje a esta etapa del autor, con la distribución que se lleva a cabo de sus muros. Éstos emulan una de las exposiciones que Daniëls representa en sus cuadros. Mapas, pintura en la corrida de toros (Plattegronden, painting on the bullfight. 1986, Van Abbemuseum) es un buen ejemplo de este símbolo. En este cuadro Daniëls pone de manifiesto su gusto por las pinturas de Goya de las plazas de toros.
"Mapas, pintura en la corrida de toros" (Plattegronden, painting on the bullfight. 1986), en el museo Velázquez de Madrid. En la fotografía se puede apreciar el parecido de la distribución de las paredes de la sala con el motivo del cuadro de Daniëls.(madridiario.es).
Una de las piezas que componen "Florecer de primavera" (Lentebloesem, 1987).(vanabbe.nl).
Su última serie se denomina Florecer de primavera (Lentebloesem, 1987). En todos los cuadros que pertenecen a ella aparecen elementos lineales distribuidos como si fuesen las ramas de un árbol o un plano callejero sobre un fondo monocromático. Sobre las distintas ramas o calles se escriben frases y palabras pintadas que “remiten a lugares y a obras anteriores del artista”. Esta es una de las etapas que más sorprendió a los asistentes al evento, y en la rueda de preguntas un estudiante de Historia del Arte se atrevió a ir aun más lejos, asociando el significado de la serie con el lenguaje: “para mí se trata del árbol como base de las palabras, emula la forma del cerebro”.
Tras el derrame cerebral que le afectó en diciembre de 1987, Daniëls permaneció inactivo hasta 2006. Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía, aseguró que “su vuelta a la pintura de la mano de la alegoría, uniendo lo poético y lo literario, da un nuevo sentido al arte”. Desde entonces, el autor se expresa directamente en las paredes de las salas al lado de las obras recientes. Con motivo de la exposición, el autor ha realizado una pintura mural en una de las paredes del Palacio Velázquez a base de rotulador y espray en la que se puede apreciar la palabra “Madrid”. “Ahora tiene que pintar con la mano izquierda. Ha tenido que encontrar un nuevo estilo, pero no menos enigmático”, aseguró su alumno Dominic.
Mural realizado por Daniëls en las paredes del Museo Velázquez. (madridiario.es).
Este nuevo estilo se sitúa más cerca de la idea del autor, el arte como “unconstante devenir”. René Daniëls siempre intentó que su trabajo se mantuviera abierto a la interpretación en tantos niveles como fuera posible. Sin embargo, estaba cansado de los juicios simplistas de los críticos de arte, de ser malinterpretado, incomprendido. Por eso nunca suele dar muchas pistas sobre sus obras. Para el autor es absurdo dar una clave de cada obra, ya que ésta “es diferente de persona a persona y de artista a artista”. Así, el propio Daniëls lo dejaba claro: “Una evidencia de que hoy algunas cosas no funcionan es que los historiadores del arte lo determinan todo y todo se adapta a su criterio. En otra época, también muchos artistas pensaban”.
De este modo, el autor nos insta a acudir a su exposición, a crearnos nuestra propia interpretación de su obra, lejos de cualquier tratado de arte.
ANEXOS
Ubicación del Museo Velázquez. (google.maps)
Vídeo que informa de la exposición Renè Daniéls. Una exposición es siempre parte de un todo mayor.(vimeo-museoreinasofía). Duración: 04:28.
Vídeo en el que se hace un recorrido por las obras de Daniëls en el Museo Velázquez. (youtube-macmuseo). Duración: 04:58.
Este martes 18 de octubre se presentará la nueva exposición del CaixaForum de Madrid, una colección de 130 pinturas pertenecientes al artista francés. Se trata de una muestra de un calibre sin precedentes en España, que se mantendrá en la capital hasta el próximo 15 de enero. Descubriremos ahora todos los secretos que se esconden tras su obra.
La Libertad guiando al pueblo (1830. Museo del Louvre), una de las obras más célebres de Eugène Delacroix.
La conferencia de inauguración, que tendrá lugar a las 19 horas, correrá a cargo de Sébastien Allard [fra.], el comisario de la exposición y conservador jefe del Departamento de Pintura del Museo del Louvre[fra.]. Pero también Ignacio González, el vicepresidente de la organización; Bruno Delaye, el embajador de la República Francesa; y Henri Loyrette [fra.], el director del Museo del Louvre, serán los primeros en recibir Delacroix (1798-1863), que es el nombre que recibe el conjunto.
Según ha explicado Sébastien Allard, la exposición del pintor más relevante del romanticismo francés es “la más importante dedicada al genio de Delacroix desde la gran retrospectiva de su centenario que realizó el Museo Louvre en París, en 1963”. Y es que Delacroix (1798-1863) incluye una gran cantidad de obras totalmente inéditas en nuestro país, la mayoría procedentes del importante museo francés. “Esta exposición supone la culminación de un acuerdo de colaboración que La Obra Social La Caixa y el Museo del Louvre firmaron en el año 2009. Acuerdo que ha permitido intensificar la ya de por sí importante relación entre las dos instituciones a través de la coproducción conjunta de exposiciones”, afirma Isabel Salgado, subdirectora del área cultural de la Obra Social La Caixa.
Gracias a todos ellos, la exposición nos permite realizar un recorrido por la obra completa del autor, ya que incluye piezas de todas sus etapas. Y aunque El Louvre no se ha decidido a soltar su muy preciada La Libertad guiando al pueblo, sí que nos han cedido de manera excepcional Las mujeres de Argel en sus habitaciones,un cuadro que según Allard
La muerte de Sardanápalo (1827), obra de Eugène Delacroix.
De este modo, Delacroix (1798-1863) se aproxima a la obra del pintor desde sus primeras pinturas, en las que posee aún una gran influencia neoclásica engendrada durante su etapa en el taller del pintor Pierre-Narcisse Guérin (1774-1833) [ing.], hasta su etapa de madurez, en la que priman los temas históricos y los orientalistas (realizados a la vuelta de su viaje en 1832 a Marruecos y el sur de España), como es el caso de las tres piezas anteriormente nombradas.
Sin embargo, no todos los cuadros poseen el nivel de popularidad de los anteriores, aspecto que para el comisario de la exposición “permite ofrecer una visión muy completa del artista”. Así, también podemos encontrar los tres únicos autorretratos de su obra
Autorretrato con chaleco verde (1837), obra de Eugène Delacroix.
La gran variedad de temas que trató habla de un pintor polifacético también en la técnica: el óleo, pero también la acuarela, son algunas de las herramientas que Eugène Delacroix emplea en unas pinturas caracterizadas por su gran dramatismo, su movimiento, un predominio del color sobre otros aspectos como la línea y el dibujo, y una fuerte pincelada.
Estas características acercan al autor a la corriente artística del Romanticismo, movimiento que triunfó entre 1820 y 1848, como reacción al Neoclasicismo imperante hasta el momento. El Romanticismo reivindica la libertad del artista, siendo sus temas predilectos el paisaje, aunque tratado ahora desde una nueva perspectiva, mucho más subjetiva, los escenarios exóticos y las costumbres populares. Para el autor, sin embargo, “el Romanticismo no está precisamente en la elección del tema ni en la verdad exacta, sino en la manera de sentir”.
Junto a Delacroix, Théodore Géricault (1791-1824) fue el otro de los máximos exponentes del romanticismo francés, artista por el que el primero sentía una gran admiración, llegando a declarar tras la muerte del pintor: “Entre las mayores desgracias que haya podido sufrir el arte de nuestro tiempo hay que situar la muerte del admirable Géricault”.
El Museo del Prado de Madrid acoge el proyecto “El Prado por Francesco Jodice”
Este fin de semana, ni Rembrandt, ni Caravaggio, ni el propio Goya resultaron los protagonistas. Y es que el espectador se convierte ahora en el centro de todas las miradas gracias al artista italiano Francesco Jodice. El autor transforma radicalmente los principios del museo y sitúa al espectador a la altura de las grandes obras de todos los tiempos.
Jodice [ing./ita.], con traducción simultánea, presentó en la conferencia del pasado sábado 8 de octubre en el auditorio del museo la nueva obra que permanecerá en el Prado hasta el próximo 8 de enero. Los primeros interesados pudieron entrar en contacto con la exposición de la mano del propio autor. Y es que el origen de la misma radica en una cuestión que el artista se hace a sí mismo: “¿Dónde están las personas que a lo largo de 250 años han visitado las salas de los museos?”.
El planteamiento es claro: Jodice pretende rendir homenaje a todas aquéllas personas que día a día visitan los museos, en general, y el Museo del Prado en particular. La importancia de las obras de arte se debe en gran medida a sus observadores: sin alguien a quien emocionar, sorprender, irritar o entristecer ninguno de los cuadros que habitan en las salas tendría sentido.
Es precisamente la captación de todo ese abanico de sensaciones lo que impulsa a Jodice a filmar “los diferentes tipos de relaciones entre el museo, las personas y las obras de arte”. A raíz de esta idea, el artista italiano presentó su particular “visión del Prado” a través de las dos piezas que componen el proyecto: una de ellas consiste en una breve película de cinco minutos de duración en la que se recoge la relación de los visitantes con las obras de arte durante un día cualquiera en el museo. En la pieza se pueden ver los rostros de decenas de espectadores de todas las edades mientras observan cuadros de la talla de Las Meninas (Diego Velázquez), El caballero de la mano en el pecho (El Greco) o El jardín de las Delicias(El Bosco).
Por otro lado, la segunda pieza, denominada “Spectaculum Spectatoris”, consiste en una proyección de cinco vídeos simultáneos que tiene como objetivo crear un “atlas humano” de los visitantes del museo. Y es que, en efecto, los vídeos no son otra cosa que el retrato en movimiento de todos aquéllos espectadores que pasaron por la cámara de Jodice. A este respecto, el autor asegura que eran las propias personas las que, llamadas por los focos se acercaban a las cámaras y “de algún modo se elegían a sí mismas”. Y al final, fueron unos 480 los visitantes que se colocaron ante ellas.
Retratos de algunos visitantes del Museo del Prado
Sin embargo, el proyecto, cuya filmación duró siete días y tres noches, pretende ir más allá de las barreras de las salas. “No todo el arte debe estar custodiado dentro de un museo”, añade el autor al respecto. Por esta razón, la película también será exhibida hasta el 27 de octubre en 402 cines de toda España. Además, la proyección de los cinco vídeos simultáneos se lleva a cabo en las ventanas de la galería jónica, de tal forma que la exposición se puede ver desde el exterior, cosa que, en palabras del autor, “es una forma de expresar que de repente el Museo del Prado de noche se convierte en un apéndice del museo, en un ala nueva, un brazo nuevo, un lugar nuevo, una sala nueva del museo y desde este punto de vista pienso que es una declaración de intenciones”.
La importancia que otorga Francesco Jodice al espacio y a su interrelación con las personas en este proyecto nace de sus conocimientos arquitectónicos, ya que está licenciado en esta materia. Y es que, en efecto, “El Prado por Francesco Jodice” es una muestra de arte interdisciplinal: arquitectura, pero también fotografía y videoarte son algunas de las técnicas de las que se sirve el autor. Además, no podemos pasar por alto la importancia de esta obra como estudio sociológico y documental, ya que el propio autor afirma: “lo que realmente quería era centrarme física y técnicamente en las personas”, y añade que el proyecto constituye un “buen ejemplo de la variedad de nacionalidades, grupos étnicos, religiosos, políticos, e incluso de las diferencias sociales y económicas de nuestra sociedad”.
[ing.]
El afán de situar al espectador en la otra cara de la moneda es algo en lo que insisten los artistas contemporáneos: ponen a prueba el concepto de arte y pretenden conmover de una u otra forma al receptor de la obra. Esta circunstancia contrasta con las características del Museo del Prado, por lo que no es de extrañar que se haya elegido este enclave para la exposición de Jodice. Y es que el autor parece haber conseguido su objetivo: lograr que “los espectadores reaccionen y se pregunten qué están viendo”.
La cuestión del movimiento constituyó el tema principal de la que fue la exposición más exitosa entre el público la temporada pasada: “On & On”. Recordando ahora la notoriedad que alcanzó esta colección, no es de extrañar que La Casa Encendida apueste de nuevo por dicha temática.
Y es que la exhibición de arte efímero acogió en su visita a la capital un catering de inauguración que contó con la presencia del director de la entidad, José Guirao, y los comisarios de la obra, Flora Fairbairn y Oliver Varenne.
La exposición “On & On”, que viaja ahora por otras ciudades europeas, está constituida por una selección de trece piezas que “tienen en común su interés por los estados de cambio”, tal y como afirmó Flora Fairbairn, con un español más que aceptable. Es la idea de “lo efímero” la que motiva las obras de Rohman Signer, Gregorio Zanon, Michel Blazy o Eloise Fornieles, entre otros de los trece artistas cuyas obras componen la exposición.
La primera pieza, “From here to ear”, perteneciente al artista Céleste Boursier-Mougenot comenzó a despertar la curiosidad de los asistentes a la inauguración: una sala en la que un grupo de aves produce curiosos sonidos musicales al posarse sobre diversas guitarras, bajos y platillos.
Fue la obra de Anya Gallaccio la que despertó una mayor polémica: en “Ésta es propaganda” una aparente protectora del museo sorprendía a los visitantes con una canción lírica cuando éstos entraban en una sala bañada de chocolate. “He vuelto a pasar varias veces para comprobar si era parte de la obra o no”, aseguraba Julio García Borja, estudiante de Bellas Artes.
Sin embargo, no todas las opiniones fueron positivas. La pieza “Work Number 227”, de Martin Creed, basada en luces que se apagan y se encienden cada cinco segundos, propició argumentos como “A cualquier cosa le llaman arte”, pronunciado por Ana Simón Varela. Su argumento despertó el malestar de una pareja de asistentes que escuchó su réplica.
No es la primera ocasión en que surgen este tipo de polémicas en torno al arte contemporáneo. En el museo había quienes no comprendían el sentido de obras consistentes en frutas rojas pendiendo de cientos de hilos, flores químicas invadiendo una mesa de oficina o un bloque de hielo gigante descomponiéndose. Oliver Varenne lo dejó bastante claro:”El objetivo de este trabajo es ser motivo de controversia”.
Y Varenne logró su objetivo. Aún es pronto para saber si la exposición
“Migraciones” conseguirá tanto éxito como “On & On”, solo podemos afirmar que, de momento, las expectativas son favorables.